“Algún día” nunca llega.

“Algún día nunca llega” es una entrada escrita por Ernesto Bettschen.


El otro día escuché una frase de esas que hacen girar la cabeza: dos personas hablaban de cómo ejecutar un proyecto. Y uno de ellos dijo: “Debemos esperar el momento adecuado”.

Si la frase hubiese terminado allí, sería otra de tantas declaraciones de intenciones supeditadas a que pasase algo ajeno al proyecto que indicase que “el momento ha llegado”. Pero la conversación continuó…

  • “Debemos esperar el momento adecuado… o crearlo.”

¡Toma ya! Eso es otra cosa. Me gusta tanto que lo voy a repetir:  “Debemos esperar el momento adecuado… o crearlo”.

No pude oír más. Pero la reflexión fue inevitable (tanto que hoy la plasmo por aquí). La afirmación refleja una manera de enfrentarse a la vida que yo he entendido como una gran lección. De hecho, creo que los habituales que se pasean por aquí, la hemos asumido sin darnos cuenta. El mejor momento (para iniciar cualquier cosa) es probable que nunca llegue. Y en esa tesitura, la manera de actuar puede ser de dos formas:

  • Esperar indefinidamente (con la frustración, el desasosiego y la sensación de los días… los meses y los años que pasan… sin el esperado cambio)

“Y se me escapa la vida,

ganando velocidad,

como piedra en su caída”.

(Jorge Guillén)

  • Esperar lo justo… y, llegado el día, cambiar el plan para crear ese escenario que no termina de llegar.

Para esto una vez más, hay que quitar ambigüedad al asunto. ¿Qué es necesario para poder arrancar? Siempre he dicho que “la ambigüedad mata los proyectos”. Y estoy absolutamente convencido de ello. No es lo mismo decir “no tengo dinero”, que “necesito 20.000€ para llevarlo a cabo”. Esta segunda frase cambia directamente el contexto. Para empezar, no es una negación, sino una afirmación, y para continuar, concreta una cantidad que puede convertirse en un reto a alcanzar. Y si somos capaces de volver el proceso de “desambiguación” recursivo, lo siguiente es preguntarse ¿cómo voy a conseguir esos 20.000€?… y ¿cuánto voy a tardar?. Lo fácil es endeudarse. Pero eso ya es cosa de cada uno…

De nuevo, hacerse preguntas debería acudir en nuestra ayuda: en caso de fracaso, ¿podrías soportar el pago de la deuda?… o ¿no sería mejor rebajar el importe a pedir prestado para tener un mayor margen de seguridad?. ¿Si ahorro/invierto X tiempo puedo llegar a tener esos 20.000€?… No sé cómo lo veis vosotros, pero este segundo escenario me proporciona una dosis de realidad con la que trabajar, con la que por lo menos intentar algo. Un punto de partida y un objetivo…. En el momento que demos el primer paso, habremos dejado de esperar y habremos empezado a crear ese momento adecuado. Podemos tardar un año o tres. Pero estamos en el camino. Y una vez en el camino, tal vez percibamos que el destino, después de todo, no es la recompensa, sino que también puede disfrutarse el camino.

Y todo esto encaja mucho más con la realidad: las cosas pasan… pero a veces es necesario dejar de esperar y hacer algo para que pasen, porque como cantaba la “Creedence”… “Someday never comes”. (¡Qué temazo!).