El reverso tenebroso.

(“El reverso tenebroso” es un artículo escrito por Ernesto Bettschen).


   De un tiempo a esta parte estamos asistiendo a un espectáculo deplorable: la corrupción, campa a sus anchas por todas partes. No entiende de colores de partidos políticos, de sexos, de rango, de ámbitos. Esto no es nuevo, pero en los últimos años los ejemplo son cada vez más frecuentes, más escandalosos… y curiosamente, más impunes.

   Lo preocupante, es que ya, a muchos, empieza a parecernos algo inherente al sistema. Y a fuerza de ser un tema recurrente, parece que la sociedad lo está aceptando. Mal asunto.

   Sobre esto hay que realizar la observación de que encima parece haber un “afán de superación”. Vamos, que hemos llegado a un punto en el que el que no roba más de un millón de €uros no es nadie.

   Un millón. Y me quedo corto. Con un solo millón y un poco de educación financiera, la mayoría de las personas podrían dejar de trabajar indefinidamente… Y a su fallecimiento, dejar ese mismo millón, con alguna variación en su importe, pero estoy casi seguro de que casi intacto, a sus herederos.

   Desgraciadamente, un millón se queda corto. Las cifras de la corrupción son mucho más escandalosas: 15 millones por un lado, 39 por otro… apropiaciones indebidas, adjudicaciones de contratos, tarjetas de libre disposición, regalos, fiscalidades dudosas…

   Y lo más sorprendente, es que estos trapicheos, corruptelas, etc. se dan en una “clase” bastante subvencionada: la clase política. Un conjunto de personas con un régimen especial de dietas, beneficios y cobros como ningún otro colectivo.

   Una clase que en muchos casos tiene subvencionadas el teléfono (http://www.20minutos.es/noticia/1200490/0/congreso/diputados/iphone4/), los desplazamientos (http://www.elmundo.es/elmundo/2011/04/06/union_europea/1302107119.html), y cada vez que ponen un pié fuera de su casa… dietas, estancias, etc. (http://www.elconfidencial.com/espana/2014-04-12/62-diputados-con-casa-en-madrid-siguen-cobrando-1-800-mes-para-alojamiento_115520/).

   Y sí, creo que en cualquiera de los trabajos por los que yo he pasado, me hubiesen despedido si me pillan jugando al “Candy Crush”… porque al fin y al cabo, esto es otra forma de corrupción: la corrupción de las obligaciones, que daría para un libro.

   Un buen salario. Mucha subvención… y poco gasto. Y sin embargo, ahí precisamente es donde mejor cala y donde se cuecen la mayoría de los casos de corrupción.

   Esto tiene una fácil explicación: la costumbre de una vida subvencionada despega a la clase política de la realidad. La gestión del dinero ajeno siempre es más alegre que la del dinero propio… pero… ¿acaso la gestión del dinero propio de la clase política es buena?

   La respuesta es NO. Y prueba de ello está en los datos que proporciona la ley de transparencia mediante la cual lo políticos deben publicar su patrimonio. Miedo me da pensar lo que hace con sus haberes un político que tras más de 25 años en primera línea y con las ventajas y subvenciones que todos conocemos… publica un patrimonio de 400.000 €uros…

   Si así gestiona lo suyo… ¿qué podemos esperar de la gestión que realice con el dinero de los demás?…

   Y así pasa: llevar el nivel de vida que muchos de los políticos llevan… es caro. Sumémosle la mala gestión… y tenemos un cóctel explosivo: escaso control del gasto… que genera una necesidad continua de ingreso.

   Un caldo de cultivo perfecto para caer en “El reverso tenebroso”… Ganar dinero. Mucho dinero. Muchísimo dinero y sigo necesitando más, y más y más, y nunca es suficiente. Y así los casos de corrupción parecen estar compitiendo entre ellos… cada vez más gravosos para la sociedad, que al fin y al cabo es quien termina por pagar, más que los platos rotos, la fiesta continua. Porque esto sigue. ¿Por qué parar?¿Por que no añadir otro millón? ¿Por qué no? ¿Por qué?

   Ese es “El reverso tenebroso”… en el que no es difícil caer. Y que además, pide «carne fresca». Porque la manera de perpetuar el sistema pasa además por asegurarse que los que entran a formar parte de él sean, como poco, tan mediocres como uno. Y ni una pizca menos. No vaya a ser que se acabe la fiesta.

    Y pasa no sólo en política. Pasa en la empresa, en las familias, en las comunidades de propietarios… en cualquier sitio en el que haya que gestionar un duro.

   La integridad es un valor en clara decadencia. Es cómo la educación financiera: no se enseña. No se aprende. No se habla de ello… Se presupone que debe estar ahí. Pero lo hechos demuestran que no es así.

   Y como contrapartida, la codicia, que parece ser el valor en alza. Cuanto más tengo, más quiero. Y… ¿por qué parar?¿Por que no añadir otro millón? ¿Por qué no? ¿Por qué?…

   Y mientras tanto, en lugar de preocuparnos qué genera el dolor, seguimos atiborrándonos de analgésicos. Pero cada vez necesitamos más. Porque el cáncer sigue ahí.

reversotenebroso

Ernesto Bettschen. Diciembre 2016.

5 opiniones en “El reverso tenebroso.”

  1. Hay mucha gente que si gana 100 gasta 101 y si gana 1000 gasta 1100 y si llega a 1.000.000 gastará 1.100.000 soltando día tras día un «Ay Dios mio que no me alcanza !!!!!!». Es la naturaleza humana que en estos tiempos de tanta inmediatez y exposición pública en las redes sociales se ha descontrolado ya hasta límites increíbles, solo cuenta tener más que los demás para gastar a todo tren chulearlo y conseguir que todo el mundo nos envidie.

    1. Hola Pedro, bienvenido.

      No sé si será la naturaleza humana… creo que un par de generaciones anteriores a la nuestra eran más de guardar. Eran otros tiempos. Y otra Historia (con H mayúscula). Pero en lo que si creo das en el clavo es en la inmediatez y lo que muy bien llamas «exposición pública en las redes sociales». De esto no hay experiencias previas… y consiguientemente no sabemos dónde lleva…

      ¡Gracias por tu comentario!

  2. Hola Ernesto,

    Lamentablemente vivimos en un país de cigarras que se aprovechan de las hormigas. Hay cigarras más grandes y más pequeñas. El tamaño depende del sitio en el que estén y lo que puedan aprovecharse… los políticos están en un sitio privilegiado para ello.

    Cabe preguntarse si se corrompieron al alcanzar el cargo, de acuerdo al proceso que describes en el artículo, o ya eran corruptos cuando decidieron entrar en la carrera política.

    Lo más lamentable es la impunidad con la que campan, parecen reírse de nosotros, sin ningún atisbo de arrepentimiento. En algunos caso llego a pensar que han hecho el cálculo… «si robo un millón no me pillan pero si robo diez millones si, lo único que tengo que pasar es unos meses en la cárcel… robo diez entonces».

    Un saludo,

    Homo Investor

  3. Desde luego hay un cambio de valores bastante evidente.

    La cultura del pelotazo, del no esfuerzo, del Gran Hermano 6, del «y tú más», del «estudio porque total no hay trabajo», del iPhone 6, del coche que no puedo pagar, … cada vez está más extendida.

    Da igual no llegar porque lo quiero y estoy en mi derecho. Si no llego me quejo pero sigo persiguiéndolo sin ni siquiera valorar si realmente lo quiero para algo. Y si soy del selecto grupo que puede meter mano a la caja lo hago. Total, ¿quién no lo haría si pudiera?

    Un abrazo,
    Czd.

    P.D.: Definitivamente, un fenómeno este Bettschen. Lástima que tenga un apellido tan complicado de recordar 🙂

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