La importancia de dormir tranquilo.

   Una de las cosas más importantes para poder dormir tranquilo es tener un buen colchón.

   Y un buen colchón, en el momento justo, también amortiguaría una caída.

   Pero los colchones no abundan.

   Y el objetivo de esta entrada es convencerte de que, si no un colchón, por lo menos una almohada sí que hay que tener.

   En ocasiones me he topado con gente que ha iniciado un plan de inversión, que ha estudiado la mejor manera de empezar y llevarlo a cabo, que se ha puesto manos a la obra, y que cumple con su propósito de manera impecable.  Hasta aquí, todo correcto. Pero en ocasiones me he topado con casos en que la labor de años se ha visto truncada por algún imprevisto más serio que los “imprevistos previsibles” sobre los que hemos comentado por aquí en alguna ocasión.

   Y todo por no haber previsto un poco de liquidez.

   Es verdad que la liquidez no rinde, que la devora la inflación, que no “trabaja” para nosotros… pero disponer de una partida para cubrir algunos gastos sin tener que deshacer posiciones de una cartera de renta variable también es importante.

     Por descontado que una partida de liquidez que cubra nuestra necesidad inmediata de efectivo ante cualquier contratiempo es bastante útil.

     Si esa partida nos permite mantener nuestro nivel de vida unos cuantos meses sin percibir ningún ingreso, mucho mejor. Aquí, la sensatez manda: cuanto más joven es uno, menos colchón necesita. Con 20 años uno duerme al raso y con algo hecho un burruño a modo de almohada asunto resuelto.  Con 50, la cosa se complica… y se corre el riesgo de no pegar ni ojo.

   Con 20, si falta el trabajo, es muy probable que ni la necesidad de efectivo sea tan acuciante, que el coste “estructural” (el coste de ser tú y vivir como vives) tampoco sea demasiado elevado y recurrente (cuotas de recibos, hipoteca, etc…), y que el tiempo que transcurra hasta encontrar un nuevo empleo no sea tan largo…

   Con 50, es probable todo lo contrario. Así que disponer de un colchón de liquidez (y no me refiero a una cama de agua), cobra importancia.

   Está claro que la liquidez va a mermar el rendimiento de nuestra cartera. Sea del tipo que sea. Pero también es verdad que va a proporciona un “margen de maniobra” y una cobertura que de otra manera no tendríamos.

     Para empezar, disponer de efectivo en caso de un imprevisto importante nos evitaría tener que deshacer posiciones en un ciclo bajista.

   Por otro, nos evita tener que tomar decisiones por necesidades acuciantes: es el caso de tener que aceptar una oferta de trabajo sin pensarlo demasiado teniendo la vista puesta en los recibos que vencen o los pagos por hacer.

   Y por último, si el colchón tiene algún grosor, nos abre una puerta a la auto-financiación. ¿Para qué pagar intereses al banco si podeos concedernos un auto crédito? Y aquí es una buena práctica que las condiciones nos las pongamos nosotros para nosotros mismos, porque resulta interesante cobrarse intereses a uno mismo por el riesgo que supone la disminución del colchón.

   Quiero decir nada más y nada menos que lo que estás pensando: que tomas prestados 6000 del colchón puntualmente, y te estableces cuotas de auto pago hasta devolver el importe inicial… más un 5%… por poner un ejemplo.

   Llevar esto a la práctica nos ayuda por un lado a dotar al colchón un aporte extraordinario mediante ese esfuerzo adicional que deberemos de hacer al gravar nuestro propio consumo. Pero… mejor así que no dándoselo al banco, ¿no?

   Por otro lado, nos será de gran ayuda para limitar nuestro consumo. Es decir, si estoy pagando cuotas al colchón como si fueran emitidas por un banco, seré muy consciente de mi gasto. Y me ayudará a controlar gastos que se superpongan en el tiempo. Y, consiguientemente, me ayudará a planificar mejor mi gasto y decidir no darme algún capricho.

   Y, sí, verás que aun teniendo efectivo más que suficiente para darte ese capricho, preferirás esperar un poco más… porque todavía te tienes que pagar tu último gran gasto.

   Suena un poco grotesco, ¡pero no te quepa la menor duda de que es de esas cosas que te acerca a ser (f)independiente!

4 opiniones en “La importancia de dormir tranquilo.”

  1. ¡Me ha encantado el concepto del autocrédito con intereses reales! Interpretar los intereses como el pago por el riesgo de reducir el colchón durante un tiempo hará que tengas prisa en eliminar la deuda y reduzcas ese riesgo al menor tiempo posible.

    Un abrazo,
    Czd

    1. Hola Cazadividendos,

      El autocrédito es una buena idea que consigue que comprendamos mejor lo que implica tomar prestado dinero. Y más, si ese dinero es el nuestro. Me explico: hace que valoremos más el acto de tirar de una cantidad que, en principio, no debería estar disponible. Y tener que auto pagarnos un interés (efectivamente, como pago por el riesgo de reducir el colchón durante un tiempo), aparte de terminar por reforzar el colchón, cumple el doble cometido de alejarnos del abuso: si forzamos pagarnos en cuotas determinado tiempo (exactamente igual que haríamos con un préstamo bancario), en cuanto tengas pagos pendientes por delante, por lo menos te pensarás el momento de volver a utilizar el colchón para algo, y normalmente se opta por esperar a terminar de pagar lo que debes.

      Si en ocasiones pagamos interés al banco, ¿por que no pagarnos a nosotros mismos? Es de justicia.

      Como siempre, un placer tenerte por aquí. Muchas gracias por tu aportación.

  2. Dicen que la liquidez es mala por que no da rendimientos, es falso, la liquidez da un gran rendimiento : la tranquilidad. Siempre hay que buscar un punto de equilibrio pero es importante tener las espaldas cubiertas, y eso no tiene precio.

    1. Hola Toni,

      Creo que has dado en “el punto” exacto con tu afirmación de que “hay que buscar un punto de equilibrio”. Ahí está precisamente la clave: tener la liquidez justa para disponer de un cierto margen de maniobra. Ni más, ni menos. Y eso dependerá de nuestra situación personal. De lo cómodos que nos sintamos con más o menos. Del tiempo que queramos poder proveer sin tener que trabajar… de lo bien que queramos dormir…

      Gracias por tu acertado comentario.

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