Yo, mi, me, conmigo.

La vertiente financiera de este proyecto, a diferencia de otros, no requiere socios.

Como he comentado en alguna ocasión, yo ya he pasado por esto antes. Y sé lo que supone esa búsqueda de un socio solvente, a todos los niveles: un socio que aporte conocimiento, sabiduría, ideas, esfuerzo, y a ser posible, que además sea financieramente sólido. Básicamente, que aporte lo mismo que yo. Y si no me lleva la contraria, pues mejor, porque la idea original era mía.

Y encontrar este socio, que te apoye en el proyecto, y comparta éxito o fracaso… es tarea difícil.

Tan difícil, que el proyecto no llega a materializarse nunca… esperando.

Bueno, pues para tu proyecto financiero voy a darte 2 noticias, cara y cruz, una buena, otra mala.

La mala, cuanto antes se pase el trago mejor: para esto, estás solo. Lo siento, Juan Palomo.

La buena: para esto, estás solo. Enhorabuena, Juan Palomo.

Así de sencillo.

Y tu solito vas a ser capaz de prosperar. Ya lo verás. Te repito que yo ya he pasado por esto antes.

Y sé lo que se siente.

Pero al final del camino, vas a conseguir haberte distanciado de la manada, que va por inercia, que no se cuestiona pasado, presente ni futuro… Así es. Porque la vida tiende trampas en las que es fácil de caer. Muchas de ellas, siento decírtelo, por creernos menos que el de al lado, y esperar a ver su movimiento para replicarlo inmediatamente… y así, no equivocarnos solos.

Siendo decirte, Juan Palomo, que aquí las decisiones las tomas tú.

Espero que entiendas que la (f)independendencia “no es cosa de varios”. Aquí mandas tú. De eso se trata. ¿Quién mejor que tú para controlar tu (f)independencia?

Con el tiempo, descubrirás la belleza intrínseca de todo esto… y el mérito será sólo tuyo. Y al contar tu experiencia, la forma de pronombre personal que más uses será la primera persona del singular: yo, mi, me, conmigo.

Ahora entiendes el título de esta entrada.

Hablarás, sabrás, decidirás y actuarás por ti mismo. Pocas personas pueden permitirse ese lujo. Te lo aseguro. Y la satisfacción que eso proporciona… ¡ahhhhh!…¡¡¡es enorme!!!

Tal vez pueda transmitirte algo de esta sensación Edmond Rostand en boca de Cyrano de Bergeracq:

<< En cambio… ¡oh, dicha, vencer
gracias al propio heroísmo,
fiando solo en ti mismo,
pudiendo siempre a placer
himnos de gloria entonar
o denuestos proferir,
soñar, despertar, sentir,
lo que es hermoso admirar;
tener firme la mirada,
la voz que robusta vibre
andar solo, pero libre,
ponerte, si ello te agrada,
el sombrero de través,
por un sí o un no batirte,
hacer versos o aburrirte,
ser arrogante o cortés
no escribir nunca, jamás,
nada que de ti no salga,
y, modesto en lo que valga,
pensar que otro vale más;
¡y contentarte por fin,
con flores, y hasta con hojas,
como en tu jardín las cojas
y no en otro jardín!…
En resumen: desdeñar
a la parásita hiedra,
ser fuerte como la piedra,
no pretender igualar
al roble por arte o dolo,
y, amante de tu trabajo,
quedarte un poco más bajo,
pero solo, siempre solo.>>

Bueno, ¿eh?.

2 opiniones en “Yo, mi, me, conmigo.”

  1. Hola Fansworth,

    solo quería agradecerte el trabajo que estás realizando.

    Estoy leyéndote desde el principio y aunque no he comentado todavía en ninguno, no quería dejar pasar más tiempo sin decirte que, todo lo que he leído, me gusta como está redactado y el punto de vista desde el cual enfocas los temas. Lo dicho, muchas gracias por tu trabajo.

    Saludos.

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