Imprevistos previsibles.

   Un plan no deja de ser un plan. Y la ejecución del plan casi nunca resulta en lo esperado. No nos engañemos. La realidad es así.

   Esto viene a colación de esa hoja Excel que todos hemos hecho en algún momento. Tú sabes cuál es: esa en la que hemos puesto nuestra cartera, los años, nuestro incremento anual, el tipo de interés… y lo hemos estirado hasta ese hipotético futuro en el que todos somos millonarios.

   En el mejor de los casos, habrás contado con la inflación…

   Ese es el plan.

   Pero, ¿qué pasa luego con la ejecución? Pues eso, que, para variar, nunca resulta en lo esperado.

   El plan empieza, normalmente bien, pero casi siempre pasan cosas, y se producen desviaciones sobre lo previsto.

   Una avería en el coche.

   Un imprevisto en la boca.

   El capricho sobre el que no fuiste capaz de evitar la tentación.

   Una dioptría que se presenta sin avisar + montura + cristales.

   La caldera, que ha empezado a hacer un ruidito…

   …

   Váyase Vd. A saber.

   Y cada línea, con su importe asociado, claro.

   Pero nuestra hoja Excel no contempla nada de esto… Nosotros aportamos, y el papel lo soporta todo. Y a los 65, todos millonarios.

   Pero el coche ya tiene casi 12 años, ese dolor en la muela te resulta cada vez más insoportable, tu bicicleta nueva es una pasada (también de cara), llevas gafas y la caldera está a dos duchas de dejarte en mitad del aclarado.

   Son sólo algunos ejemplos… Los imprevistos aparecen, y tú lo sabes.

   Está claro que no es lo mismo un imprevisto de 1000€, que tener que cambiar de coche. Y por supuesto, los imprevistos no afectarán del mismo modo a una cartera de 10.000€ que a una de 100.000€. Pero ahí están. Fuera de los planes de casi todos. Y con una afección real sobre todos.

   Limarán tiempo. O limarán dinero. Tardarás más en llegar a tu meta, o lo harás en condiciones un poco peores.

   De lo bueno que sea tu plan (y de lo previsor), dependerá que puedas hacer frente a imprevistos de 1000, 2000, 3000 €uros sin despeinarte… o incluso que prefieras pagar un coche “a toca teja”. Pero el plan se verá afectado: habrá que reponer el dinero del colchón de seguridad o habrá que posponer esa compra de acciones que te rondaba la cabeza…

   Lo malo de los imprevistos, es precisamente eso, que son imprevistos… Pero ¿siempre es así?

   Será cuestión de nomenclatura. Pero tal vez pueda preverse que no merece la pena mantener un coche más allá de 20 años, que habrá algunos gastos inevitables en salud, en la casa o algún capricho irresistible. Tal vez se pueda. Y si se puede, pues dejemos que esa dosis de realismo empape nuestro plan, porque así nos defraudará menos y, por el contrario, nos motivará a ser más ambiciosos a la hora de trabajar para llegar a la meta.

   El papel lo soporta todo. Incluso los imprevistos.

   Pero nunca diré nada malo de los planes. Jamás. Los planes son necesarios. ¡Tienes un plan!… y eso ya es mucho (muchísimo más) de lo que la mayoría tiene. Es tú plan, el compromiso que te gustaría poder adquirir. Tu declaración de intenciones. Y, tenerlo, en mejor o peor modo, estoy seguro de que te ayuda a acercarte a tu objetivo. Y si los imprevistos que planeaste finalmente no llegaron a materializarse… ¡estupendo!… ¡antes llegarás a conseguir la (f)independencia!

7 opiniones en “Imprevistos previsibles.”

  1. Yo creo que un buen método es hacer siempre estimaciones a la baja, aunque sepas que vas a poder aportar más dinero. Si luego resulta al reves y ahorras mas, esa alegria que te llevas, con la que no contabas. Yo lo hago así y el resultado es que al final hr ahorrado casi un 3o por ciento más. Hay que ser sensatos y ya está. Por supuesto una de las peores cosas que te puede pasar en el camino es quedarte sin trabajo, o que empeoren tus ingresos, eso si que hace mella

    1. Hola Romano,

      “Hay que ser sensatos y ya está”. Me quedo con esta afirmación. No sé si a ti te pasará, pero a veces miro a mi alrededor, y veo que eso de la sensatez debe de ser bastante difícil… 😉

  2. Una gran entrada.

    Los imprevistos pueden preveerse haciendo amortizaciones, como hacen las empresas.

    Como dices, un coche le calculas una vida útil de 15 años, pues cada mes vas amortizando el valor que corresponde, y así con todo.

    Casi todos hemos usado el excell que dices, para hacernos castillos en el aire. La realidad creo que va a ser bien distinta, y el escenario del excell sería el ideal.

    Un saludo

  3. Lo primero felicidades por el blog, ha sido un muy grato descubrimiento.

    Lo más importante es ser consciente de las limitaciones para marcarse el objetivo y ambicioso para superarlo.
    Las limitaciones en este caso de tiempo o de capacidad de ahorro no deben de hacernos caer en el desaliento, hay que ser martillo pilon.
    Es fundamental marcarse un objetivo realizable para no caer en el desaliento.

    El Tío Molonio

  4. Mi solución es bastante sencilla. 100€ al mes para los pequeños imprevistos en una cuenta e ir jugando con ella. También depende de los caprichos de cada uno claro. Y lo del coche creo que ya es algo más que un imprevisto y requiere un tratamiento totalmente personalizado.
    Yo personalmente meto 125€ al mes en una segunda cuenta naranja.

    1. Dedalo,

      Más que muchos. Buena estrategia. Aunque la cuenta naranja ya no es lo que era. Pero cualquier cosa vale antes que no hacer nada. Y seguro que este pequeño plan de contingencia te ha sacado en alguna ocasión de algún apuro sin despeinarte…

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