Poderoso Caballero… pero cómo se las gasta.

   En la búsqueda de la independencia financiera llega un momento en que se cruza una línea indefinida que, aun sin haber alcanzado la meta, nuestra relación con el dinero cambia, y percibimos una sensación de seguridad. Es ese momento en el que eres consciente de que estás en el camino, y empiezas a disfrutar de ello. Los imprevistos, aunque imprevistos, dejan de ser problemas, y se pueden afrontar de mejor manera. Es un momento en que los individuos pasan a gestionarse como empresas. Existe un plan e intención, y esto es un arma muy poderosa.

   Y esa gestión como empresa, sin nosotros darnos cuenta, nos permite vivir mejor. O por lo menos, más tranquilos.

   Cuando este proceso, con el paso del tiempo se magnifica, la sensación de seguridad es directamente proporcional en magnitud. Y en algún momento, pasa a suceder que ese viaje que parecía un disparate, deja de parecerlo. Y haremos bien en disfrutarlo, porque vidas sólo hay una, y aunque algunas líneas más arriba haya hablado de alcanzar la meta, lo que realmente hay que disfrutar es el camino. En algunos casos el más rico del cementerio es el más miserable en vivencias personales. De alguien habréis oído decir eso de “era tan pobre que no tenía más que dinero”.

   Y luego, algunos pocos llegan a la “abundancia”. Nosotros, que no somos tantos, sabemos que quien antes cambió el paso, más puso el tiempo a su favor, y antes podrá cruzar esa línea.

   Pero pasa, que cuando se cruza esa línea, nos volvemos “raros a los ojos y entendimiento de los demás”. Y me explico: resulta que como fruto de nuestro esfuerzo, nos ganamos (si, NOS ganamos) afrontar la realidad con una perspectiva diferente a la de la gente que nos rodea. Tenemos menos miedo a perder el trabajo, nos afectan menos las acciones de terceros, y las noticias de subidas de impuestos, suministros, etc. nos afectan de manera diferente. No es que nos insensibilicemos. Que no. “Nos lo hemos ganado”, con todas las letras y el esfuerzo que creo conocéis bien.

   Y puede pasar, y pasa, que a pesar de nuestro esfuerzo, nos sentimos incomprendidos porque nuestro esfuerzo no es valorado. Y me vuelvo a explicar: hay un extraño halo de “desvirtuación” de lo que hacemos: resulta que nuestro propio dinero nos eclipsa, y hace que nuestro esfuerzo quede eclipsado. Poderoso caballero. Cómo se las gasta…

   Una vez que hay dinero, ya no hay mérito que valga: si creas una empresa, fue tu dinero y no tú. Eres “despreocupado” y te quejas menos… porque tienes dinero. Haces cosas y disfrutas más… porque tienes dinero. Todo es más fácil… con dinero… Es verdad, pero nadie se plantea el camino que se ha recorrido hasta llegar a tenerlo. Nadie parece pararse a pensar en el esfuerzo de años (muchos años) que ha costado alcanzar esa situación. El poderoso caballero, una vez que está ahí empaña nuestro esfuerzo pasado y vela la realidad del presente: un pasado precisamente sacrificado… para alcanzar el estado presente… malentendido.

   Y como el dinero está demonizado, la gente no habla de dinero. Y los que sí lo hacemos, encima resultamos frívolos (si llegamos a tener la oportunidad) a la hora de tratar de explicar nuestra dedicación.

   Al final, todo nuestro esfuerzo queda visto como… nada. En el presente, la gente ya sólo ve… dinero, dinero, dinero…

   Y sólo nos queda el consuelo de los que hablamos un lenguaje común. Y lo hablamos porque hemos recorrido o estamos recorriendo un camino parecido.

   Entonces sí. Se habla, se entiende, y uno se siente un poco más… ¡(f)independiente!

P.D.- A vosotros, lectores. Quiero creer que vosotros sí me entendéis. 😉

5 opiniones en “Poderoso Caballero… pero cómo se las gasta.”

  1. Hola, me ha encantado el post. Me siento identificada en eso de que mentalmente, vamos cambiando en nuestra relación con el dinero. Y lo que dices después, de que la gente después no percibirá ese esfuerzo, es verdad. Ayer por ejemplo salió la noticia del cumpleaños de Amancio Ortega y escuché a gente decir que claro, que está forrado, y etc. pero nadie dijo, «oye pues este hombre, empezó de cero», se pierde la perspectiva, y muchas personas que sean envidiosas, si yo les dijera que tengo este mes cien eurillos de dividendos, seguro que dirían, «vaya esta qué bien vive, estará forrada para tener dinero metido en esas cosas», en lugar de pensar que precisamente por tener dinero para invertir, no tengo otras muchas cosas ni gastos. En fin, que yo sí que te entiendo.
    Salud y buenas inversiones.

    1. Hola Anónima Enmascarada,

      El dinero es así… Y este «lado oscuro» hay que tenerlo en cuenta. La receta: discreción. Es otro de los temas que se tratan en el fabuloso libro «The Millionaire Next Door», de Thomas J. Stanley y William D. Danko (si no lo has leído, te lo recomiendo). Pero vamos, que siendo «La Anónima enmascarada»… ¡qué te voy a contar a tí de discreción!. Gracias por tu comentario.

    1. Hola Jose,

      Con un solo «Jose» que decida gastar su tiempo en estas líneas… me siento más que satisfecho. ¡Muchas gracias!.

      1. Hola Fansworth,

        yo prefiero decir que «invierto» mi tiempo en vez de «gastar» el tiempo. Seguro que tu también.

        Y, si es cierto la relación con el dinero de la gente. Cuanto menos tiene, más le cuesta entender que se puede conseguir con esfuerzo y dedicación. Supongo que es frustrante ver que «su esfuerzo» no es suficiente. El problema es que no saben en que deben enfocar su esfuerzo. Hacer más horas extras o tener más de un trabajo, nunca te hara rico.

        Saludos.

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